Situación: dos compañeras de piso con
personalidades muy distintas ya que una es muy “maniática” de la limpieza
(compañera 1) y la otra no se preocupa tanto, es más “dejada” en este tema
(compañera 2).
La convivencia está tensa desde hace varios
días ya que discuten a menudo (primer ataque), pero el conflicto surge a raíz
de que a compañera 1, tras una disputa bastante fuerte tira en la cama de la otra compañera la basura
(respuesta), harta de que esta última deje restos de comida y “porquería” por
toda la casa.
Este episodio desemboca en una monumental
pelea en la que se sacan los trapos sucios (incremento de la tensión). Debido
al cabreo, la compañera 2 rompe el móvil de su compañera de piso y abandona la
casa. La compañera 1 cambia la cerradura de la puerta para que no pueda volver
a entrar, lo que provoca que la compañera 2 denuncie a la otra por
incumplimiento del contrato de alquiler (agresión).
El abogado de ambas les recomienda que vayan
a la asociación “¿hablamos?” para que solucionen el problema y no tengan que ir
a juicio. Las dos aceptan y acuden a hablar con un mediador.
Una vez ahí, el mediador recibe y habla con
las dos por separado para que cuenten su versión y así el pueda recoger la
información necesaria para intervenir. El profesional les hace ver que es un
conflicto que se puede solucionar hablando y les recuerda que han sido
compañeras de piso desde hace dos años, que han vivido muchas cosas buenas
juntas creando un fuerte vínculo que no merece la pena romper por esto. Les dice
que lo único que necesitan es organizarse y colaborar para llegar a un punto
medio y así estar las dos a gusto en el piso.
Después de ver a las dos por separado, el
mediador las junta en una misma sala para que intenten solucionar su situación
hablando entre ellas.
Tras hablar con las dos, el mediador ha
dividido el problema en dos partes:
-
La convivencia conflictiva: para esto, es necesario que tengan una
relación cordial, respetando el espacio de cada una. El profesional les explica
técnicas para relajar las situaciones tensas y resolverlas hablando.
-
Tareas del hogar: para solucionar esto, se acuerda realizar un horario
y se comprometen a cumplirlo para evitar este tipo de situaciones.
Al final, y tras alguna pequeña discusión más,
se comprometen a organizarse en las tareas del hogar mediante la realización de
un horario que además, se comprometen a cumplir por lo menos hasta que se
termine el contrato de alquiler y así evitar los problemas legales.

