viernes, 1 de junio de 2012

Conflicto y mediación.

En la 5º práctica, realizamos un juego de rol para representar en clase que simule un conflicto y una forma de intervención adecuada a través de la mediación.



Situación: dos compañeras de piso con personalidades muy distintas ya que una es muy “maniática” de la limpieza (compañera 1) y la otra no se preocupa tanto, es más “dejada” en este tema (compañera 2).
La convivencia está tensa desde hace varios días ya que discuten a menudo (primer ataque), pero el conflicto surge a raíz de que a compañera 1, tras una disputa bastante fuerte tira en  la cama de la otra compañera la basura (respuesta), harta de que esta última deje restos de comida y “porquería” por toda la casa.

Este episodio desemboca en una monumental pelea en la que se sacan los trapos sucios (incremento de la tensión). Debido al cabreo, la compañera 2 rompe el móvil de su compañera de piso y abandona la casa. La compañera 1 cambia la cerradura de la puerta para que no pueda volver a entrar, lo que provoca que la compañera 2 denuncie a la otra por incumplimiento del contrato de alquiler (agresión).

El abogado de ambas les recomienda que vayan a la asociación “¿hablamos?” para que solucionen el problema y no tengan que ir a juicio. Las dos aceptan y acuden a hablar con un mediador.

Una vez ahí, el mediador recibe y habla con las dos por separado para que cuenten su versión y así el pueda recoger la información necesaria para intervenir. El profesional les hace ver que es un conflicto que se puede solucionar hablando y les recuerda que han sido compañeras de piso desde hace dos años, que han vivido muchas cosas buenas juntas creando un fuerte vínculo que no merece la pena romper por esto. Les dice que lo único que necesitan es organizarse y colaborar para llegar a un punto medio y así estar las dos a gusto en el piso.

Después de ver a las dos por separado, el mediador las junta en una misma sala para que intenten solucionar su situación hablando entre ellas.

Tras hablar con las dos, el mediador ha dividido el problema en dos partes:

-          La convivencia conflictiva: para esto, es necesario que tengan una relación cordial, respetando el espacio de cada una. El profesional les explica técnicas para relajar las situaciones tensas y resolverlas hablando.
-          Tareas del hogar: para solucionar esto, se acuerda realizar un horario y se comprometen a cumplirlo para evitar este tipo de situaciones.

Al final, y tras alguna pequeña discusión más, se comprometen a organizarse en las tareas del hogar mediante la realización de un horario que además, se comprometen a cumplir por lo menos hasta que se termine el contrato de alquiler y así evitar los problemas legales.






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